Esta web utiliza cookies para fines estadísticos. Si continuas navegando estás aceptándola
Aviso
Foto Banner

Está usted en: Municipio, Historia, Desarrollo Agrícola y Tabaco

Martes 21 de Noviembre de 2017
 

DESARROLLO AGRÍCOLA Y TABACO

 

Carboneras La entrada del ganado en los terrenos de monte se vio acompañada por el hacha y la azada, primero por la costumbre de aprovechar las raíces de las helecheras para consumo humano y luego para sembrar papas en los claros desmontados. Intervino también en esta roturación un intenso carboneo, justificado por la pobreza del vecindario, mientras que la terratenencia se mostraba sensible la la conservación del medio natural, pero sólo de aquél que no podía privatizar.

En todo caso, la única alternativa posible a la miseria rural fue la adopción de un modelo agrario expansivo y roturador, pues la población del nuevo municipio experimentó un fuerte crecimiento de sus efectivos durante este periodo (de 1043 habitantes en 1800 hasta los 1805 en 1834), explicable no solo por su propio saldo vegetativo, sino también por un aporte inmigratorio de los pueblos comarcanos y por las limitaciones a la emigración como consecuencia de la emancipación colonial.

Este modelo agrario expansivo alcanzó su limite en la década de 1830, cuando al carácter regresivo que presenta a medio plazo todo modelo de esta naturaleza, se le agregaron otras circunstancias desfavorables. En síntesis, la inexistencia de un mercado interior para los granos por la ruina definitiva de a viticultura, es decir, de la especialización agraria que había constituido el fundamento de la economía del pasado, las crisis agrarias y las catástrofes naturales (aluvión en 1847, con más de cien), y, por último, una mayor presión fiscal, originada por los cambios en la hacienda estatal y por los recargos para atender la implantación de los Puertos Francos y los gastos de Diputación Provincial de Canarias y municipales. Una presión fiscal que agravó las críticas circunstancias de una estructura social en la que el grupo de jornaleros (65,6%), de arrendatarios y medianeros(13%), representaban en 78,6% de las clases agrarias. Se solicitó incluso el pago de las contribuciones mediante días de trabajo en las obras públicas, al carecerse de numeración para afrontar las exigencias del fisco. Todo ello originó, por último, la apertura del ciclo migratorio contemporáneo, ahora en dirección sobre todo a las tierras de frontera de Cuba, donde el breñusco creó nuevas vegas para la siembra de tabaco. Una emigración que fue, incluso, superior al propio saldo vegetativo anual, pues entre 1835 y 1837 la población de Breña Alta se redujo de 1805 habitantes a 1773.

Foto antigua El establecimiento de los Puertos Francos facilitó las importaciones de granos del exterior, de modo que los de Breña Alta perdieron su antaño destacado papel en la cobertura de la demanda de la capital insular. El desarrollo de las nopaleras o tuneras para la cría de la grana o cochinilla (Coccus cacti), un insecto cuyo tinte carmesí solicitaba la manufactura europea, no alcanzó un significativo lugar en el espacio agrario de la localidad (excepto la producción de madres para su venta en las zonas cálidas de costas, más aptas para este nuevo renglón exportador).

De ahí que el excedente de fuerza de trabajo de las unidades familiares debió buscar empleo en las zonas productoras de grana, o hacerlo en Cuba, opción ésta que trató de impedir la terratenencia con objeto de evitar que esta salida redujera la oferta de activos e incrementase su salario en un momento en que crecía la demanda de mano de obra por la expansión del nuevo producto exportador.

Foto antigua Una vez más, no se trató de emigración sino de migración. Porque los indianos enviaron remesas a las familias que quedaban en este lado e introdujeron en las medianías de Breña Alta el cultivo del tabaco, adquiriendo incluso pequeños lotes a la terratenencia cuando se produjo la crisis de la grana, como consecuencia de la generalización de las anilinas artificiales. El tabaco de la Breña se desplazó a la Exposición Universal de París, en 1867, y de 1878,y hacia 1880 se afirmaba que la variedad Breña competía con lo mejor de las vegas de Cuba.

Nació así un cultivo y una industria artesana ligada a la fabricación de puros, que mantiene su tradición hasta la actualidad. Otras artesanías de importancia fueron los calados y bordados, que daban empleo a la fuerza de trabajo familiar y cuya producción se destinaba al mercado exterior.

Valid HTML 4.01 Transitional - ¡CSS Válido! - Icono de conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el
                             Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
(c) 2017 Ayuntamiento de Breña Alta (c./ Blas Pérez González, 1 - 38710 - Breña Alta - (S/C de Tenerife) Tlfn: 922-437-009. Fax: 922-437-597). -  Aviso Legal