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Martes 21 de Noviembre de 2017
 

INFRAESTRUCTURAS Y ECONOMÍA

 

Foto Antigua 1 El aumento del vecindario en ambas Breñas (que hacía 1590 contaba con 300 habitantes), determina también la creación de su alcaldía ordinaria en 1561, dependiente de la alcaldía mayor del municipio, es decir, bajo el control de la elite residente en la capital insular, con objeto de administrar justicia en primera instancia.

En segundo lugar, determinó también la adopción de medidas de infraestructura comunitaria, como el arreglo de caminos y de fuentes para el abastecimiento de agua. En este sentido, merecen citarse los llamados pozos de Bajamar, en los que se abastecían los vecinos, especialmente del pago de Breña Baja, resolviéndose las disputas entre lavanderas, regantes y demás usuarios del agua.

Finalmente, el crecimiento de la actividad productiva requirió disponer de un "banco local", es decir, de un pósito para poder prestar simiente y dinero a vecinos y labradores en años de malas cosechas, destinando el caudal acumulado mediante el cobro de un bajo interés por los préstamos realizados a atender otras necesidades del común. La institución fue fundada en 1590 mediante 24 fanegas de trigo y 70 de centeno, aportadas por los vecinos más pudientes. En 1613, Miguel de Brito y Juan Van De Walle Bellido, grandes propietarios del lugar y regidores del municipio-isla, convocaron a los vecinos a la salida de la misa mayor para acordar la construcción del edificio del pósito, que se construyó tres años más tarde junto a la iglesia y "en el cercado que al presente tiene su jefe Luis, pegado al camino real". Con el pan del pósito se sustentó en 1622-1623 a la gente que hizo el camino nuevo que "va a Tazacorte y Los Llanos y Tijarafe desde la ciudad" y con sus "creces" se pagó la fábrica del retablo mayor de la iglesia.

La actividad económica, basada en la articulación y complementariedad del espacio agrario, es decir, de cereales en Breña Alta (aunque en la costa baja del término y en algunos terrenos más altos crecían también las vides), con objeto de abastecer la demanda de los productores vitícolas, localizados fundamentalmente en Breña Baja, continuó su ritmo ascendente enla primera mitad del siglo XVII.

Foto Antigua 2 Pero al mismo tiempo, esta expansión productiva consolidó la formación de dos entidades que en el caso de Breña Baja, luchó por la segregación de ambas Breñas, lo que consiguió en lo civil y religioso en 1634 y 1637, a pesar de la oposición de la terratenencia, que trató de evitar sin éxito cualquier amenaza a su control del territorio.

No obstante, la segregación del territorio de Breña Baja no afectó a la vida social y económica de la nueva jurisdicción de Breña Alta. En 1688, esta nueva feligresía tenía 919 habitantes, una dimensión demográfica que adquiere significado si consideramos que ambas Breñas tenían poco más de 300 habitantes en 1590 y 1729 habitantes en 1688. Ahora bien, a partir de esta fecha, ocurrió un cambio drástico en el modelo económico del lugar, pues tal nivel de población no se alcanzaría son un siglo más tarde. La contracción de la viticultura palmera, con motivo de la competencia de los caldos lusitanos, y peninsulares en los mercados coloniales y europeos, determinó una reducción del nivel de empleo al sustituir los hacendados vitícolas la fuerza de trabajo asalariada y temporera por medianeros, responsables ahora de atender todos los costes del cultivo a cambio de percibir una participación en la cosecha que apenas garantizaba la reproducción social de sus unidades familiares. Y esta estrategia productiva determinó que el excedente de mano de obra de las unidades familiares de pequeños propietarios y, sobre todo de renteros y medianeros que faenaban en las tierras de cereal, careciera a partir de ahora de ocupación temporera en las tierras de viñedos. Además, arrendatarios y medianeros (es decir, la mayoría de la población activa de Breña Alta) debieron hacer frente a una creciente presión rentista a lo largo del siglo XVIII, pues la terratenencia deseaba a toda costa mantener su perdido status socioeconómico como consecuencia de la regresión vitícola.

Foto Antigua 3 La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santa Cruz de La Palma, fundada en 1778, mostró una honda preocupación por mejorar el quehacer agrario, siguiendo las directrices de la nueva agronomía, una iniciativa que afectó al terrazgo de Breña Alta, pues gran parte del mismo pertenecía a miembros de la elite ilustrada insular.

En este sentido, se trató del cultivo de árboles frutales, especialmente de moreras para la industria de la seda. Con este objeto, se suprimió en 1779 las costumbres de los agostos libres, es decir, el derecho de pasto común en las rastrojeras durante el tiempo de barbecho, pues los ganados destrozaban los pomares y nuevos plantíos. Pero bajo esta preocupación agrarista, subyacían otros intereses.

La hoja de las moreras era otro renglón de renta para la terratenencia. El desarrollo de la industria de la seda procuraba tafetanes y medias para su explotación a Indias por parte de la casa mercantil y, en fin, esta artesanía rural daba empleo a la unidad familiar campesina y reducía la emigración y la falta de brazos para la agricultura. Estamos, pues, en presencia de una estrategia que no resolvió los elementos estructurales responsables de la regresión económica, pues aumentó la presión rentista y la artesanía textil sedera no alivió el paro y la miseria rural. Los testimonios disponibles indican un claro estancamiento de los efectivos demográficos a lo largo de la centuria ilustrada (919 habitantes en 1688, 989 en 1745, 902 en 1787 y 1043 en 1800), y una corriente emigratoria en dirección a Cuba y Venezuela, más acusada en segunda mitad de la centuria. A pesar de la oposición de la oligarquía insular, que pretendía continuar ejerciendo su control sobre los recursos de la isla mediante la permanencia de una sola municipalidad (aunque con los retoques necesarios con el fin de garantizar este objetivo), la aplicación del decreto de las Cortes de Cádiz de 26 de Mayo de 1812, permitió que Breña Alta constase como municipio propio, independiente del antiguo municipio. La nueva entidad administrativa tomó posesión de los bienes y recursos comunitarios y acometió el arreglo de los caminos y, sobre todo, la apertura de nuevos pastos para el común, pues "muchos vecinos tienen ganado pero no lugares donde éstos puedan apacentar", al suprimirse la práctica de los agostos libres y avanzar la privatización de los bienes comunales.

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